“Siempre pensé que éramos iguales”
- 3 abr 2015
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Se sienta frente al monitor con una gran sonrisa, y es que ha regresado tarde a su casa luego de pasar el día junto a su compañera de intercambio. Estudia Enseñanzas del Inglés como Lengua Extranjera, y es jugadora de fútbol, con un futuro prometedor por delante. Ella es Olga Julissa López Hernández, tiene 17 años y esta es su historia.

Olga Julissa López Hernández (11) alinea como titular ante El Salvador en las Eliminatorias Mundialistas jugada en 2013 en Santa Tecla, El Salvador. Foto: Jennifer Leiva (Archivo).
Empezó a jugar fútbol sala a los 12 años. No recuerda exactamente cuándo tomo un balón de fútbol por primera vez. Indica que siempre le llamaron la atención los deportes, pero hasta esa edad decidió integrarse a un equipo.
“Antes de los 12 años no podía salir de casa a jugar, y la mayoría que jugaban en la cuadra eran varones, mi mamá era sobre-protectora, ahora la confianza ha aumentado y me apoya en el futbol” señala López mientras la risa de su mamá se escucha al fondo de la videollamada.
Su segundo deporte sería el voleibol, porque en su escuela lo practicaban y de hecho fue el primero que practico en educación física, porque era exigido, al final le terminó gustando pero termino enamorándose del fútbol. Cabe mencionar que gracias a las pelotas que regalan en las purísimas fue que el fútbol obtuvo su atención.
La primera liga donde participó fue en una liga SUB-13 mixta, los varones eran mayoría. Su hermano Klaus López inicio al mismo tiempo que ella. “No tomaba en cuenta que los varones fueran más fuertes, siempre pensé de que éramos iguales, de que una mujer también podía, desde pequeña pensaba eso”. Era portera en sus inicios, asegura que portereaba bien, no la tenían de portera para completar, sino porque jugaba bien, los varones confiaban en ella. “Luego me llamó la atención el ser defensa, no quería estar esperando que el balón llegará a mí” indica.
“Después vino una liga SUB-15 y metimos el equipo porque queríamos estar todos los del barrio, pagamos arbitraje y todo, queríamos seguir unidos todos los del barrio”. Lograron sobrepasar a los otros equipos, y quedaron en primer lugar. “Me sentí alegre y me acuerdo que fuimos a comer pizza, era mi primera vez ganando un torneo como futbolista” recuerda con alegría Olga.
“Vinieron más ligas de categorías menores, pero mi mama me retuvo y no me dejó salir tanto, estaba engavillada” recuerda entre risas “Quería estar jugando siempre”. A su hermano y ella la mamá les prohibía salir, a pesar de eso, su hermano se iba escondido. “Me molestaba, porque yo quería ir y no dejar morir a mi equipo, luego se me pasaba” (sonríe).
Ella dice que era bien responsable con sus tareas, si andaba jugando al fútbol, estaba muy apegada al fútbol, pero indica que su rendimiento siempre fue excelente. “Siempre he crecido con eso, el estudio es primero”. Todos sus estudios de pre-escolar primaria y secundaria la estudio en Pureza de María Villa Venezuela.
Para el 2012 se creó una Liga en su barrio y empezó a jugar allí, era una liga femenina y la prima de Carolina Solís (para ese entonces la mayor goleadora de torneos nacionales con 64 tantos en un torneo), le preguntó si quería ir a jugar en el Estadio Cranshaw.
En realidad era un entrenamiento, y Olga decidió quedarse entrenando, le gusto el ambiente asegura porque estaba con su amiga. Era la primera vez que jugaba futbol campo.
Unos días después de que Julissa iniciará a entrenar llegó Dalila López, la presidenta de la Federación Nicaragüense de Fútbol (FENIFUT), y explicó que Nicaragua participaría ante El Salvador en las Eliminatorias Mundialistas SUB-17. “Aproveche porque era una convocatoria abierta y además le pagarían por entrenar”.
Se sonroja al recordar que habló con su mamá para pedirle permiso, pero esta le dijo: “Para que me pides permiso, si ya estas yendo a entrenar”.
“No tenía tacos y empecé a entrenar con zapato liso” señala. Una semana antes del viaje que se realizó en Mayo su mamá le compró tacos, pues ella pensaba que no le darían, al final les dieron tacos días antes del viaje, por lo cual ya tenía dos pares.
“Estaba emocionada, me sentía afortunada, era mi primera vez en fútbol campo, y quedar en una Selección Nacional era impresionante”. Dice que era emocionante representar a Nicaragua en otra parte del mundo, era la primera vez que representaría los colores azul y blanco.
Recuerda que fue una selección muy unida, y hasta hoy todas mantienen comunicación, formaron una gran amistad. “Alexis Zepeda era nuestro entrenador, él nos incitaba bastante a darlo todo en los entrenamientos, por lo tanto todas queríamos clasificar a un pre-mundial sub-17 por primera vez en la historia”. «Él tiene una frase que dice: “Solas somos débiles, unidas somos fuertes, pero con Cristo somos más que vencedoras”», siempre poníamos en las manos de Dios los entrenamientos y partidos.
En el partido de ida de las eliminatorias mundialistas ante El Salvador, Olga fue titular por primera vez con una selección nacional, jugando en Santa Tecla, El Salvador. Dice que se sentía triste y decepcionada por haber perdido 3-1 ante las cuscatlecas, pero el entrenador nos animaba y decía que nada estaba perdido, aún faltaban 90 minutos y se podía ganar en casa, para clasificar al pre-mundial.
Para el partido de vuelta volvió a ser titular, el primer tiempo terminó 2-0 a favor de Nicaragua, estaban clasificando y faltando 15 minutos se pitó un penal injusto a favor de El Salvador, y al convertir el gol las salvadoreñas clasificaron al pre-mundial, dejando eliminadas a las pinoleras. Olga confiesa que lloró al salir del terreno, aunque asegura que en la actualidad nada de eso le afecta, piensa que siempre se aprende y las cosas pasan por algo.
Al terminar la SUB-17 decidió entrenar en el Estadio Cranshaw con el mismo técnico de la selección, que a su vez era encargado de una Academia de la Federación Nicaragüense de Futbol en Managua. “Tuve que dejar el fútbol sala, ya no podía seguir, por las lesiones, no es lo mismo y debía cuidarme. Siempre he sido disciplinada en todo, por eso hacía caso” indica Olga.
La siguiente selección que tendría participación sería la SUB-20, también en eliminatorias mundialistas, por lo cual se convocó a jugadoras de la SUB-20 pasada y de la SUB-17 que acababa de quedar eliminada. Entre esas jugadoras de la SUB-17 convocadas estaba Olga, pero ella sentía que no estaba capacitada para quedar entre las seleccionadas. A pesar de eso Julissa quedó y se preparó para viajar a Panamá en este nuevo reto.
Costa Rica y Panamá serían las rivales de grupo para Nicaragua en estas eliminatorias. “Sentía que estaba el resultado sería distinto, que al menos habían más posibilidades de clasificar, llevábamos gente de más experiencia, aunque los rivales no eran nada fáciles”.
Olga no participó en ninguno de los partidos en Panamá. Sentía que Alexis no confiaba lo suficiente en ella “Estaba confiada, yo quería jugar, yo decía en mis adentros: ¡Yo puedo!, pero no se me dio la oportunidad.
Nicaragua empato ante Panamá y perdió ante Costa Rica, quedando en el repechaje ante Guatemala, equipo que las golearía en partidos de IDA y VUELTA, de igual forma Julissa se quedaría en la banca en ambos encuentros.
Cuando las eliminatorias SUB-20 culimaron, Olga recibió junto a cuatro compañeras más el llamado de un nuevo equipo, un equipo que estaba naciendo en el fútbol femenino nacional, se llamarían las Leyendas y necesitaban jugadoras jóvenes para integrarlas al proyecto, que sería participe en la primera división femenina de fútbol en Nicaragua.
Al integrarse a Las Leyendas empezó a subir su nivel, más que su entrenador es Henry Alvarado, uno de los pioneros del fútbol femenino de Nicaragua. Las Leyendas son actualmente el quinto mejor equipo de Nicaragua en fútbol femenino. “Todas mis compañeras son tranquilas, me gusta el trato que me dan, somos unidas de igual manera” asegura entre sonrisas. Según Julissa se requiere de esfuerzo y dedicación para poder mejorar.
Al salir de la secundaria Olga tomó la decisión de estudiar Enseñanzas de Inglés como lengua extranjera en la Universidad Centroamericana (UCA), en medio de carcajadas dice que es el día y le sigue gustando la carrera, a pesar que aún no ha terminado su primer cuatrimestre.
Cuenta que estudió un mes entero matemáticas para hacer el examen de la UNAN, pues su mamá siempre le mantenía en la mente que al bachillerarse, el siguiente lugar que pisaría sería la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Al final solicitó beca deportiva en la UCA y al obtener el visto bueno, decidió quedarse en esta Alma Mater. “Sino conseguía la beca, estaba lista para el examen de la UNAN” comenta.
Actualmente Olga está entrenando con la Pre-Selección SUB-20 que se prepara para una Eliminatoria Mundialistas más. Esta podría convertirse en la segunda ocasión que Julissa sea participe de una eliminatoria SUB-20. “Hemos tenido bastante tiempo de preparación y nos falta, por eso considero que hay más oportunidades de clasificar, todo depende de la actitud de las jugadoras” señala.
Antes de terminar la entrevista, Olga nos comenta que no está de acuerdo con muchas personas, que consideran que el fútbol es un deporte solo apto para varones. Le incomoda darse cuenta que en pleno Siglo XXI se piense de esa manera.














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